Cazando risas en Bañobre

campamento da caza, en Bañobre

El pasado 1 de diciembre casi una decena de intrépidos lobatos y lobatas se juntaron en la estación de ferrocarril de A Coruña y aguardaron ansiosos por el tren que les llevaría hasta Miño donde estaría su campamento. Pero no sería un campamento cualquiera, sería un campamento especial pues en esta ocasión entre todos y todas habían tomado muchas decisión para que fuera a su medida pues se trata de la “caza”, en la que ya llevaban dedicadas varias reuniones de preparación en las semanas anteriores. La espera en la estación se les hacía larga a estos jovencitos que estaban ansiosos por emprender su nueva aventura y montar en el tren, algo que es una novedad para muchos de ellos. El viaje fue breve pero con algún elemento sorprendente, como que el tren en un determinado momento se moviera en dirección contraria … pero aun así llegaron a su destino! seguramente por obra de alguna extraña magia.

Una vez llegaron al apeadero de Miño nuestros lobecos y lobecas pusieron las mochilas a cuestas y emprendieron camino hasta el albergue, que está en Bañobre, entonando sus clásicos pero siempre actuales éxitos “¡jo! ¿cuanto falta?“, “me pesa mucho la mochila“, “tengo una pierda en la zapatilla“, “¿ya llegamos?” que rápidamente los Viejos Lobos substituyeron por “un bombero tinlintiltilero“, “tengo una vaca lechera“, “dusamba” y otras semejantes con las que tiempo ya pasó volando. Una vez en el albergue conocieron a Toni, un nuevo lobato con ganas de unirse la Manada Shere-Khan y que rápidamente se integró con los demás en el tiempo de juego que hubo antes de la hora de comer, que pronto llegó y todas y todos juntos pudieron comer la rica comidita que traigan de casa.

arbol plantadoUna vez recobradas las energías hubo que comenzar a gastarlas en el tiempo libre y, ya después de un tiempo para hacer la digestión, emprendieron un pequeño paseo con no pocos refunfuños como música de fondo, porque aunque ellos mismos escogieron hacer rutas cuando les toca por un pie delante de otro las ansias de exploración se evaporan rápidamente. Una vez llegados al final de la micro-ruta allí estaban ya Bagheera y Akela, que no se sabe muy bien porque siempre eran las motorizadas, aguardando con un buen fajo de árboles para plantar acompañadas de palas, azadas y alcotanas necesarias para la operación. La razón es que a Manada, aunque menudillos de tala tienen una gran determinación y capacidad de trabajo (cuando quieren, claro!) y también quisieron contribuir la meta de plantar 100 árboles autóctonos que nuestro grupo se marcó para celebrar el centenario de la llegada del movimiento scout a Galicia y España. Y así estuvieron más de una hora dándole duro y plantando 13 castaños y robles en un espacio que nos cedió una vecina de la zona (gracias Ana!). Habrá que decirle al intendente que hay que renovar material porque hasta 2 azadas se rompieron durante los trabajos, sin duda debido a la fuerza hercúlea (nunca mejor dicho) de uno de los scouters, uno que es muy majo, guapo y que está claro que trabaja duro.

pizzaCon casi las últimas luces de día emprendieron el camino de vuelta, que como era costa abajo y todos los santos ayudan, en el que no hubo quejas e incluso apretaron el paso … ¡qué ya tocaba merendar!. Después del bocata seguimos con la comida a vueltas porque si querían cenar tendrían que hacer la cena. Fue entonces cosa de los lobatos y lobatas arremangarse para trabajaren la cocina, pero como trataba de pizza la motivación era excelente e con la excitación incluso les costó mantener la concentración durante todos las fases del proceso, entre las que también hubo un tiempo para un taller en el que se fueron familiarizando con las progresiones de Manada. El resultado final de la cena fue espectacular y todos y todas (o casi) se chuparon los dedos disfrutando de una pizza hecha artesanalmente por sus propias manos y pese a había algún rincón más churruscado que otro estos esforzadas lobatas y lobatos demostraron tener incluso mejor dominio del horno que los escultas, que a unas docenas de kilómetros, en Bergondo, disfrutaban de su propio campamento aunque con menos fortuna en sus experimentos gastronómicos.

monstrosCon el negro manto de fondo de una noche cerrada hubo ocasión de hacer un pequeño juego de monstruos conducido por una enloquecida y demente payasa, encarnada por Bagheera. Todas y todos juntos tuvieron que vencer a la oscuridad y al miedo para ir derrotando a las distintos criaturas (que después de todo resultó que no eran tan terribles) para romper un hechizo y rescatar sus queridos scouters, que habían sido secuestrados por aquellos engendros. Y con este final feliz llegó el momento de ir para el saco de dormir y aguardar un nuevo día que vendría cargado de más actividad y sorpresas.

El domingo, ya despuss de desayunar demostraron que no hay nada mejor para desperezarse que mover el esqueleto. Así, en dos grupos, los integrantes de la Manada tuveron que inventar una coreografía imaginativa y novedosa para una pegadiza, y cuestionble, canción de supermoda. Aquí tenemos el resultado de uno de los grupos. Como veis no les falta ritmo, estilo … ni críticas!

en rutaDespués también tocó reflexionar sobre cómo nos comen la cabeza los anuncios de televisión, especialmente en la Navidad, y descubrieron además con un divertido taller muchas de las trampas y trucos que tienen los de la publicidad para hacer que piquemos comprando cosas que no necesitamos. Luego hubo que limpiar y recogerlo todo porque después de comer dejarían atrás el albergue para emprender una nueva ruta … sí otra más … pese a los muchos suspiros huracanados que obtuvo el anuncio de la misma. Pero fue una ruta chula, siguiendo un cachito del Camino de Santiago Inglés a través de verdes senderos flanqueados de montones de árboles, al lado de las marismas del Baxoi, o incluso también por debajo de los impresionantes, y feos, viaductos de la autopista A-6 que une Coruña con Ferrol. Pero para estos lobatos y lobatas lo mejor de una ruta es cuando termina, y sobre todo en esta ocasión porque al final del camino los esperaba una suculenta merienda de chocolate con porras para, después de gastar un ratoncillo evaluando, festejar como es debido que habían hecho su caza, su proyecto. En ella que tuvieron que idear, elegir, preparar, realizar, evaluar y por fin … ¡celebrar! ¿Y que mejor manera de hacerlo puede haber que relamiéndote tu propio bigote de chocolate?

chocolatadaY hubo tiempo también de sacar el paracaídas y disfrutar de unos cuantos juegos para gastar las últimas energías para luego tener un poco de reposo y sacar a relucir sus talentos de escritores o dibujantes mientras llegaba la hora de coger el tren que los llevaría de vuelta a casa. Ya en el tren los chicas y chicos compartieron su última cena de esta intensa fin de semana mecidos con el ligero y suave traqueteo del vagón.

Aquí tiendes un mapa de las rutas y actividades, con fotos incrustadas en diferentes puntos de interés. Algunos de ellos están agrupados, por lo que tendrás que hacer zoom para poder ver los detalles de algunos de estos puntos.

Ver Campamento en Bañobre. Manada Shere-Khan en un mapa más grande

Como siempre, contamos con una estupenda galería fotográfica donde quedan recogidos algunos de los momentos especiales de este campamento.

1 comentario
  1. Akela
    Akela Dice:

    Estoy segura de que la primera foto corresponde al hit del campamento “tumbas, muertos, muahahahaha”, que nos enseñaron los monstruos que habían secuestrado a los Viejos Lobos. ¿Estoy en lo cierto?

    Responder

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