De aventuras en el MUNCYT

grupo frente avión

El ansia de conocimiento no tiene medida en nuestros jóvenes e inquietos componentes de Manada y Tropa, así que fue por esta razón que este pasado sábado pusieron rumbo hasta las puertas del nuevo museo científico que acaba de abrir sus puertas  hace pocos meses en nuestra ciudad, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT). El comienzo no fue muy alentador, ya que no fueron pocos los que se olvidaron o no se enteraron bien de donde y a que hora tenían que estar, pero afortunadamente tras los iniciales despistes la actividad comenzó en el horario previsto y con la compañía de  “María María” nuestra guía del museo, enfundada en su blanca bata de científica, fuimos recorriendo las diferentes salas.

robots muncytFue una visita de casi dos horas, que se pasaron volando, y que comenzó con una charla que mantuvimos con unos simpáticos robots que de listos que son ya nos nos reconocieron como scouts al solo vernos. A lo largo de nuestro viaje por los diferentes espacios pudimos ver de cerca como eran los enormes cristales curvos de las antiguas lámparas de los primeros faros de la Torre de Hércules,  las antiquísimas máquinas de vapor que se emplearon en los primeros años de la revolución industrial e incluso los primeros ordenadores del tamaño de un frigorífico pero que hoy serían mucho menos potentes que cualquier calculadora de las que tenemos por casa … ¡si es que la ciencia y la tecnología avanzan que es una barbaridad!.

martelos 3

También tuvieron ocasión de ver algunas piezas muy interesantes para cualquier scout, como nos señaló nuestra guía María María, como los sextantes, las brújulas, los astrolabios o los relojes solares que servían a los marineros, junto a sus cartas marinas, para orientarse en el mar y llegar así a buen puerto. Igualmente descubrimos que hay decenas y decenas de tipos de cada herramienta según el trabajo que vayamos a hacer con ella y así, por ejemplo, vimos como había un montón de martillos diferentes, cada uno especializado para unha función concreta, aunque … ¿os podéis creer que entre tantos tipos de los que tenían allí no había ninguna de nuestras queridas e imprescindibles alcotanas? ¡Imperdonable! ¡Habrá que hablar con su intendente!

Pero si algo gustó por encima de todo fue entrar en el morro de un auténtico Boing 747 Jumbo en el que pudimos comprobar lo confortables que eran sus grandes asientos y todas las comodidades de las que disfrutaban las personas que viajaron en él mientras estuvo en servicio. Aunque también fue muy divertido interactuar con algunas cosas como por ejemplo probar las distintas máquinas de escribir y sentirse como un oficinista del siglo pasado … en las que por cierto, costó conseguir sitio para probarlas porque estaban tan emocionados y querían escribir tanto que se les hacía difícil dejar el puesto libre para el siguiente.

lobatos con maquina de escribir 2En conclusión, fue una tarde diferente y entretenida en la que aprendimos bastantes cosas de esa ciencia y tecnología que nos hacen nuestra vida diaria más fácil y confortable por lo que desde aquí les damos las gracias a esos científicos/as e ingenieros/as que investigan e inventan para todas y todos  nosotros. Y también le mandamos nuestro especial agradecimiento a nuestra atenta guía “María María” … ¡ sobre todo a su paciencia! que no fue poca ante la enorme avalancha de manos alzadas y múltiples preguntas simultáneas que le formulaban sin descanso nuestros bulliciosos y bulliciosas jóvenes.

Como siempre tenéis una galería de fotos en la que podéis ver algunas instantáneas que son un fiel reflejo de como ha sido esta aventura y de como se lo han pasado en esta visita.

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