Un final para un nuevo comienzo

La progresión personal forma parte de uno de los principales ejes sobre los que se desarrolla es escultismo y no es otra cosa que la senda permanente de aprendizaje y superación de nuestros scouts en cada una de las secciones a lo largo de su vida en el grupo como educando.

Aún cuando nuestra verdadera progresión en la vida nunca finaliza, cuando alguno de nuestros jóvenes finaliza su etapa educativa habiendo completando su esta evolución personal, se les reconoce como Rover Scout (RS) en una ceremonia en las primeras luces del alba el pasado día 7, durante el Campamento de Inauguración no Albergue de Perbes, en Boebre. Es un momento de intensas y muy especiales emociones que dos de nuestros más recientes RS han querido hacer extensible a todas las personas que integran el grupo a través de varios textos que reproducimos a continuación.

Nadie dijo que el camino fuera fácil, ni que no fuéramos a tropezar mil veces, pero tampoco nos dijeron que el final de todo esto podía tener un sabor tan tan dulce. Llevamos muchos años de escultismo en los que más que un juego, lo hemos considerado una forma de vida. Una forma de entender el mundo y de tratar de hacer de él un lugar mucho mejor para todos. Llevamos a nuestras seisenas, patrullas, Esculta y Clan en el corazón, ya que de cada una de las unidades hemos aprendido lo bueno y lo malo. Hemos vivido momentos difíciles de olvidar y otros en los que sentíamos que nos caíamos por un precipicio. Pero al final continuamos remando esa canoa.

Llegados a este punto, nos sentimos en la necesidad y el deber como rovers de enviaros un mensaje a cada uno de nosotros, y de alguna forma daros el último consejo y aliento para que de alguna forma tengáis ese final tan dulce al que esperamos que muchos lleguéis.

Rafa y Dani

“Todo el mundo puede salir un sábado al parque, ponerse en fila y gritar. Eso todos lo sabemos hacer. Eso no es lo que hacemos.

Lo que hace que el escultismo sea la organización juvenil con más adeptos en el mundo no es la acción de gritar, sino el significado de ese grito. Cada grito, cada juego, cada campamento y ceremonia tiene un significado. Es este simbolismo, es lo que significa cada cosa, y lo que siente quién la experimenta lo que hace a un scout diferente.

Si llevas ya un tiempo en esto sabes a lo que me refiero: Rutas bajo la lluvia, noches sin dormir, participar en una unidad, un pañuelo en el cuello, darlo todo en un “juego”, conseguir más hermanos que amigos, comprometerte contigo mismo… Y con suerte empiezas a entender todo esto, a sentir lo que significa. Empiezas a ser un scout.

Si acabas de entrar, no tengo más que pedirte que esperes un poco. Participa. Tienes la oportunidad de conocer una alternativa a ser uno más. ¿Realmente después de leer el párrafo anterior no tienes ganas de saber de qué hablamos? Y… además es divertidísimo.

Y si eres de los otros, de los que ya conocen esto y ahora contribuyes a ello… gracias. Gracias por invertir tu tiempo voluntariamente y sin ninguna recompensa material a cambio. Sin plantearse siquiera rendirse. Gracias por creer en un cambio social, posible a partir de la educación. Gracias por tratar de convertir a niños en ciudadanos leales, abnegados y puros, que comienzan su trabajo en casa y se sienten orgullosos de sus ideas. Porque todos sabemos que scout se hace (no se nace), y los hacéis vosotros. Y gracias, gracias a vosotros por brindarme la posibilidad de ser uno de esos niños”.

“Mi última noche como educando tuvo un “no sé que” especial que solo se puede vivir dentro de este mundo llamado escultismo. No estaba solo, estaba rodeado de personas que llevan conmigo una vida entera, pero es que realmente un scout nunca está solo. De ahí ese “no sé que” especial, esa sensación de haber descubierto el verdadero significado de la palabra HERMANO.

Revivir durante toda la noche tu seisena, tu patrulla, tu Esculta y tu Clan. Pensar que lo has hecho todo y que todo te ha enriquecido personalmente tanto, que nunca me cansaría de dar las gracias a esas personas que han gastado todo su tiempo libre en hacer que yo haya llegado hasta aquí. Porque en gran parte soy lo que soy gracias a ellos, a cada uno de ellos.

A los que continuáis en el grupo os animo a que nunca os rindáis. El escultismo nunca dejará de sorprenderos, nunca. Siempre hay algo nuevo, siempre. Es un movimiento que se transforma continuamente y que nos transforma a nosotros. Llorad, reíd, cantar y sentir cada campamento, cada ruta, cada canción y cada reunión como si fuera la última. Vivid intensamente cada cosa que hagáis y dejaros todo vuestro esfuerzo en ello, de esa forma sentiréis lo que he sentido yo estos últimos días.

Para terminar quiero agradecerles a dos personas todo su esfuerzo en los últimos años. A Isra y a Ainhoa, quizá las personas que más admiro y que más me han enseñado en mi vida. Personas que no dejaron de creer en mí, en que yo podía llegar hasta este punto y que me hicieron ver que yo podía conseguir todo lo que me propusiera.

Muchas gracias, yo también estoy muy orgulloso de haberos tenido todo este tiempo”.

Pero este no es el final de esta historia porque ambos han decidido dar un nuevo impulso a su compromiso y han aceptado un nuevo desafío, continuar su servicio en el grupo como scouters y hoy ya son miembros de nuestro Kraal.  En prueba de este nuevo paso la maestra de ceremonias cortó sus insignias de rover para imponer la de scouter. ¡Bienvenidos!

4 comentarios
  1. Rober
    Rober Dice:

    Unos que vienen otros que van… Felicidades a esos rovers scouts y nuevos scouters! Espero que disfrutéis el camino que habéis escogido 😉

    Saludos desde tierras germanas

    Responder

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