Formación para guías y subguías en Narahío

Ya se acerca el verano y aunque siempre hay que estar preparados pues ahora con más razón todavía, así que nuestros componentes de la Patrulla Mapaches quedaron convocados los pasados 12 y 13 de mayo para un intenso fin de semana de preparación y aprendizaje con el que poder así guiar aún mejor a sus patrullas con los conocimientos y habilidades adquiridos.

Susi (guía de la Patrulla Mouchos), Elena (guía de la Patrulla Linces) junto a su subguía Estela y Sergio “Pitu” (guía de la Patrulla Halcones y guía de Tropa), se cargaron de bártulos y demás complementos para ir a Narahío junto a sus scouters de sección, Cynthia, Eva y el recién incorporado Rubén. El efecto colateral fue que los demás troperos y troperas se pusieron un poco tristones porque tuvieron que quedarse sin reunión sabatina.

Narahío les recibió con un sol radiante y después de un ligero percance protagonizado por un vehículo atascado en el barro (felizmente superado con pericia, un gato y algunas maderas) la mañana comenzó típicamente con el establecimiento de las tiendas de campaña. Inmediatamente después se pusieron manos a la obra para refrescar sus conocimientos de construcciones. Aprendieron o practicaron el corte con hacha, el manejo de la gubia para hacer muescas y los inevitables nudos y amarres con cuerda pita que dieron como resultado la estupenda mesa que veis en la foto.

Ya por la noches hubo que hacer preparativos para la cena y hacer un pequeño fuego de campamento. Así, mientras unos desmontaban un tepe cerca del río, otros recogían leña (alguna con literalmente “mala pata” porque a la pobre Elena se le quedó trabado el pie un buen rato entre una pila de troncos, aunque sin mayor consecuencia que unas buenas risas). Aunque el tiempo las semanas previas había sido muy lluvioso no se bajó la guardia y se establecieron todas las medidas de prevención para evitar cualquier peligro de incendio con un circulo de piedras alrededor de la hoguera y un par de capachos llenos de agua bien a mano ante cualquier eventualidad. El honor de prender la llama le correspondió a Pitu, que tiene un especial e inquietante talento con todo lo que tiene que ver con el fuego.

La velada a la par del fuego siempre se hace especialmente agradable y en esta ocasión pudieron hacer pan de cazador o asar unos minibollos preñados muy jugosos, además de sentirse un poco yankis tostando malvaviscos (vamos, las nubes de toda la vida). Pero lo mejor, por supuesto, era la compañía. Mientras disfrutában del calorcito y el hipnótico baile de las llamas, se divirtieron cantando alguna canción con Rubén a la guitarra, aunque el componente musical dio rápidamente paso al intercambio de sorprendentes confidencias e intimidades (incluso se dió a conocer un complejo “plan” amoroso). Todo ello protegido ahora por un solemne secreto que es guardado con la garantía de scouts que cifran su honor en ser dignos de confianza. La noche llega pronto pero no así las ganas de dormir y los mapaches le ganan horas al sueño narrándose los movimientos y peleas de los numerosos insectos que poblaban el interior de su tienda, siendo moscardones y arañas bautizados “cariñosamente” con los nombres de los y las scouters.

La mañana llegó pronto y con ella un energético desayuno para comenzar el día con la fuerza necesaria para sacar adelante todo el trabajo pendiente para la jornada. En primer lugar les tocó estimular su desarrollo creativo para avanzar en la preparación de la aventurasobreviviendo al límite” que la Tropa ha escogido para llevar a cabo durante el próximo campamento de verano. Durante el proceso recibieron la visita de dos encantadores perros locales, a los que llamaron Panchita y Dante, que resultaron ser adorables y que disfrutaron de todo el afecto y atenciones que les dispensaron nuestros jóvenes scouts y sus scouters, haciendo todos y todas gala de la amistad con los animales que emana de la Ley Scout.

Una vez hecho el trabajo ¿que mejor manera puede haber para abrir el apetito que darse un buen chapuzón en la poza del río Castro? Pues como no hay respuesta para esta cuestión, todos los y las participantes del campamento vistieron su bañador y calzaron sus chancletas para poner rumbo a las claras aguas de la poza y darse así el primer y refrescante baño del año en uno de nuestros lugares preferidos de Narahío. El agua estaba realmente “fresca” y hubo que hacer un gran ejercicio de autoconvencimiento para sumergirse en el agua y darle uso a nuestro fiel jabón de glicerina. Después a secarse bien y embadurnarse de crema solar, para evitar ponernos como nécoras cocidas bajo aquel rico solcete, antes de volver al campamento para comer y recogerlo todo.

Sobraron unos pocos minutos que apuraron para echar unas partidas de naipes al “culo” tras las cuales metieron todo en los coches y vuelta para A Coruña. Merendaron en el local y cada mochuelo a su olivo. Sin duda ha sido un gran fin de semana del que regresaron con una mochila repleta de conocimientos, risas y muy buenas sensaciones.

Bonus: Todo el mundo sabe que el deber de un scout comienza en su casa y en sus propias obligaciones personales. Pues aquí tenemos un ejemplo de responsabilidad de Pitu, el guía de Tropa, que hasta se llevó el libro de matemáticas para aprovechar los momentos de descanso para ir repasando y no perder el ritmo de estudio.

Podéis ver todas las fotos de este campamento en su correspondiente galería.

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