Aventuras entre Oza dos Ríos y Cesuras

¡Pero que bien nos lo hemos pasado en Oza dos Ríos! Lo primero a destacar tiene que ser la enorme amabilidad y generosidad que nos dispensaron los vecinos y vecinas de A Regueira, poniendo a nuestra disposición dos magnificas casas, separadas por tal solo por 200 metros, lo que nos brindó la posibilidad de tener nuestros propios espacios diferenciados para Manada y Tropa a la vez que estábamos lo suficientemente cerca para poder reunirnos y hacer nuestros actos comunitarios en conjunto … ¡que por algo son comunitarios!

Estas casas nos sirvieron de base de operaciones donde disponer de los servicios higiénicos, cocina y espacio donde desarrollar talleres o actividades cuando la lluvia se hacía más persistente. Para dormir se montaron las imprescindibles tiendas, bien juntitas en caso de la Manada y bien separadas en diferentes parcelas en caso de la Tropa. Las ventanas de las iglús de Tropa dieron algunos problemillas, que hubo que zanjar al día siguiente con cinta americana, aunque mientras la Patrulla Linces tuvo que pedir asilo para poder dormir en seco la segunda noche. Por su parte, la seisena azul cada noche hacía una minuciosa inspección, linterna en mano, en busca de arañas con cuya presencia conciliar el sueño se hacía del todo inconcebible. Eso si, a plena luz del día buscaban y jugaban con no menos de 100.000 bichitos, siendo los grillos sus indiscutibles favoritos. Los Viejos Lobos, como buenos líderes de la Manada que son, les procuraron y cocinaron la comida a los cachorrillos, pero no ocurrió lo mismo con la Tropa, que parece no tener scouters tan entregados y trabajadores. Así pues, durante todos los días cada patrulla debió de cocinar su propia comida y se espera que ahora valoren un poco más el esfuerzo que hay que hacer para obtener una rica comida caliente. En cuanto a las actividades, la Manada vivió un día como una tribu india y debió de superar importantes pruebas todo el día para demostrar su valía y poder convertirse en guerreros e guerreiras. Además, entre manualidades y juegos también tuvieron ocasión de hacer una descubierta por la zona, desarrollar su expresividad con un taller e incluso de cocinar unos deliciosos bollos preñados. Ya por la noche pudieron desgañitarse con el Furor o participar en el siempre mágico y especial Consejo de Roca. Por su parte la Tropa dedicó su tiempo de actividades a explorar el “Satanorio” y villa de Cesuras, trabajar la asertividad y la autoestima, reforzar su identidad de patrulla creando sus propias camisetas de unidad, familiarizarse con las herramientas y practicando el corte con hacha y cuchillo (al cargo de la Mapaches) e incluso en un taller de gominolas (¿o quizá eran piruletas gigantes?) en el que la Mouchos demostró su superioridad. Ya en las noches pusieron en práctica el potencial de su imaginación en una competición de improvisación teatral muy disputada. También tuvieron ocasión de disfrutar de una marchosa “fiesta light” en la que, además de cantar y bailar superando diversas pruebas, tuvieron ocasión de demostrar su pericia combinando zumos para elaborar sus propios cócteles, logicamente sin alcohol, exquisitamente ornamentados con pedazos de variadas frutas. El paisaje agrario de la zona era magnifico y fue un estupendo escenario para el desarrollo de las rutas. Estuvieron marcadas por la compañía de la lluvia que dio pocos momentos para el descanso y que horadó ligeramente el ánimo de sus entregados y esforzados participantes … ¡que ya pensaban que les iban a salir branquias! La Tropa fue, como siempre, por patrullas encabezadas por sus guías, quienes tuvieron que demostrar sus dotes de orientación y compartir sus conocimientos de mapa y brújula con el resto de integrantes de su patrulla. La Manada se comportó como tal, siguiendo todos los jóvenes lobatos y lobatas a sus experimentados Viejos Lobos que los llevaron hasta el misterioso, tétrico y abandonado sanatorio de Cesuras. Fue una experiencia escalofriante, tanto que a algunos lobatos con el miedo se les debió de caer de las manos algunos envoltorios de chocolatina de la merienda. Estos papelillos quedaron allí abandonados y sumieron en el más absoluto abatimiento a la Patrulla Halcones que, aún que iba en cabeza, cuando llegó hasta este punto y antes estas pruebas se convencieron de que otras patrullas ya los habían adelantado … oh! … que decepción! Pero lo mejor de la ruta para la Tropa fue, sin duda, el llegar y poder tomarse una reparadora ducha caliente, la siempre sabrosa cena cuando hay hambre y gozar de una noche al calor de la lumbre frente a la lareira ¡Insuperable! Una actividad especial fue la plantación de 20 abedules y alisos con la que los miembros de Manada y Tropa comenzaron a dejar su huella scout dentro del proyecto de nuestro grupo para celebrar el centenario de nuestra entidad matriz, ASDE. Cada lobato y cada lobata plantó su árbol y le puso un nombre con lo que quedaron conectados con un vínculo permanente. Por su parte la Tropa plantó dos árboles por patrulla, con la excepción de la Linces que de trabajadores que son plantaron uno extra. Como no podía ser de otro modo, casi como punto final del campamento, antes de ponerse a recogerlo todo y dejarlo bien limpio, hubo tiempo para unas emotivas ceremonias en las que tuvimos el privilegio de ver progresar a Iria, Sergio y Aroa, de la Manada, que al fin formularon su promesa y son ya parte de nuestra hermanad scout mundial. Igualmente Xavi, de la Patrulla Linces, dio este paso con el que comenzó con mucha ilusión su caminar por la Senda del Desafío ya con su promesa y portando el pañuelo verdiblanco. Como guinda del pastel, nuestra querida y emocionada Raksha pronunció también una muy madurada promesa antes de fundirse en un sentido abrazo con su madrina Akela. Cuando uno lo pasa tan bien la hora de marchar no es plato de gusto de nadie, especialmente si la subida al autobús de vuelta implica despedirse de algunos amigos especiales, aún que estén cubiertos de escamas y tengan la lengua bífida. Isasi y Aroa tuvieron que decir adiós a sus lagartijas, no sin unas cuantas lagrimillas pero confortados por el sincero y reparador abrazo de sus compañeros y amigos bípedos. Como siempre, podéis ver toda una colección de fotos en su correspondiente galería

Bonus. Estela dándolo todo a golpe de hacha. Estilo no tendrá, pero determinación … toda!

6 comentarios
  1. Akela
    Akela Dice:

    Si es que estos lobatillos son tan cariñosos, que hasta le dan amor a grillos y lagarijas. Eso sí, ¡las arañas ni en pintura! 😉

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  2. miguel
    miguel Dice:

    oye sergio y yo no tubimos miedo a las arañas que ami me encantaban y nuestro animal que mas buscabamos eran las lagartijas que estaban debajo de la casa

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  1. […] fue el sitio donde comenzó su viaje scout hay ya un tiempo, para otros fue el lugar donde plantaron su primer árbol (¡los del […]

  2. […] novamente na Regueira, onde a nosa Tropa xa celebrara o campamento de Semana Santa do ano pasado, deunos a oportunidade de comprobar a boa saúde da maioría de arboles que alí se plantaron como […]

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